Un fuego azul, de Pedro Feijoo

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Título: Un fuego azul

Autor: Pedro Feijoo

Género: Novela negra

Editorial: Ediciones B

Fecha de publicación: 2020

Páginas: 528

Un fuego azul nos transporta a tierras gallegas para acompañar una investigación policial que, paso a paso, se va adentrando en las sombras. Pedro Feijoo construye una novela cruda y violenta, sin miedo abordar temas sensibles y que sumerge al lector en un universo oscuro, incómodo y tan inquietante como adictivo.

Sinopsis de Un fuego azul, de Pedro Feijoo

Existe una maldad excesiva, insufrible, grotesca. No deja grietas y arrastra con ella toda posibilidad de expiación, de perdón o de futuro.

El responsable de la Brigada de Investigación Criminal de la comisaría central de Vigo todavía no lo sabe, pero se enfrenta a ese tipo de maldad.

La escena del primer crimen le sorprende por el método y el ensañamiento sobre la víctima. Pero, al descubrir las siguientes, ya no le cabe ninguna duda de que detrás de estos macabros asesinatos hay alguien muy enfermo.

Y cuando por fin tiene claro hacia dónde conducir la investigación, nada será como él pensaba… sino mucho más violento y perturbador.

Mi opinión de Un fuego azul

Un fuego azul es una novela dura que nos arrastra sin remedio al lado más oscuro del ser humano. No solo es explícita en su violencia, sino que aborda temas especialmente sensibles que pueden incomodar a ciertos lectores. Sin embargo, esa crudeza nunca se siente gratuita: funciona como una herramienta narrativa que permite mostrar los límites, la fragilidad y la maldad humana de una forma que sería difícil transmitir de otro modo.

Uno de los puntos más destacables es la construcción de los personajes. Pedro Feijoo presenta un elenco muy variado y lleno de matices y contradicciones que aporta un ingrediente muy humano a la obra. Cada personaje tiene su peso en la historia y aporta algo a la investigación. Son figuras llenas de grises que, en más de una ocasión, nos invitan a preguntarnos si ciertos actos pueden llegar a ser justificables o si la línea que separa víctima y verdugo es tan clara como creemos.

Pese a la dureza de algunas escenas, la novela mantiene un equilibrio perfecto. Alterna momentos que nos hacen estremecer con otros más pausados y narrativos, en los que se desvelan nuevas pistas y se ahonda en el entramado de la investigación. Gracias a su ritmo ágil y a su estructura dinámica, resulta muy fácil quedar atrapado en sus páginas.

Eso sí, estamos ante una obra compleja y exigente, que requiere la atención del lector para no perderse en sus múltiples capas. Es una lectura para tomarse con calma, pero también de esas que dejan huella: un libro que, una vez terminado, dejará su cicatriz para la posteridad.

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